Este blog es para compartir mis experiencias a lo largo de mi vida profesional.

2 mar. 2010

El Vino y los Estados de Ánimo



Más de una vez nos sentamos frente a la copa de vino y por causa ajena a nuestra voluntad, no la disfrutamos como deberíamos, esto es provocado irremediablemente por nuestro estado de ánimo.

El estado de ánimo depende de la mente, es decir lo que piensa y siente una persona y su funcionamiento físico.
La conexión mente cuerpo permite que los pensamientos y emociones se expresen con el cuerpo.
La mente tiene la capacidad de cambiar de un estado a otro en forma inmediata y cuando eso sucede, todo alrededor también cambia.
La mente guía al cuerpo y éste la acompaña y las emociones de preocupación, miedo, dolor, desesperanza, odio, resentimiento, etc. se reflejan en el rostro.

Si nos levantamos con "el pie izquierdo", las experiencias placenteras del pasado nos pueden ayudar en el presente a recuperar el estado de ánimo normal porque representan un recurso para levantar el ánimo.

Ponerse en un estado de más recursos es una forma de salir de estados emocionales negativos y recobrar un estado normal.
No sólo podemos reaccionar frente a lo que nos pasa sino que además podemos influir en nuestros estados de ánimo y cambiarlos, porque todo depende de nuestra interioridad.

Las emociones se pueden inducir haciendo que una persona las recuerde.
Por ejemplo, se puede volver a sentir miedo recordando una situación de peligro, odio evocando a alguien que nos ha dañado y alegría recordando un momento feliz.

Todos podemos evaluar cómo está el otro con sólo mirarlo detenidamente y conversar algunas palabras con él, porque la mala onda se puede extender hasta el interlocutor y hasta contagiarlo.
Una persona expresa con todo el cuerpo cuando está enojada, deprimida o alegre y hasta cuando está mintiendo. No se necesita ser psicólogo para darse cuenta, si se presta algo de atención a las señales que emite el cuerpo.

Así que me voy a permitir dar unos pequeños consejos para estar de muy buen ánimo, para disfrutar del vino.

- Pensar que lo que vamos a beber, es algo único e irrepetible.
- Restarle importancia a los contratiempos de ese día y enfocar toda nuestra energía en nustros cinco sentidos.
- Escoger algún amigo/ga, para compartir una botella de vino.
- Apagar el movil para que nadie nos perturbe ese momento.
- Beber con moderación.

Verás que despues de la segunda copa, ya todo se ve de otro color.

Andrea Alonso Castaño










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